viernes, 24 de enero de 2014

La rutina de Houston

  Hoy empezamos el día con cero grados, a las 7 de la mañana. Creo que si me lo propongo no logro despertarme a esa hora. Pero sabía que habían probabilidades de nieve, así que me desperté a las 7 y me puse a esperar. Si nevaba iba a ser temprano, a la mañana. Le preparé el desayuno a Jero, miré un poco el noticiero. Nada. Jero ya se tenía que ir a trabajar, y yo no tuve clases porque las cancelaron. Las autopistas se congelan, hay accidentes de transito, así que como dicen acá stay safe, stay warm. 
  Me volví a dormir y me desperté a las 11 nuevamente. Miré varios capitulos de How i meet you mother con el primo de jero, que tampoco tenía colegio. Pero finalmente me aburrí, y me di cuenta, que ya estoy super acostumbrada a la rutina de Houston:

   Se despierta Jero 7am. Se baña. Prende la luz, empieza a buscar todo lo que no encuentra. Todos los días hay algo nuevo para buscar. Tiro ideas desde la cama, no puedo hacer más que eso. Desayuna. Vuelve se cepilla los diente. Me saluda. Se va. Duermo hasta las 8. Apago esa alarma, 8:20 es el horario en que realmente me quiero levantar. Duermo esos 20 minutos felizmente. Me levanto, me cambio. Desayuno: tostadas, finlandia, y después según la cantidad de tiempo que me sobre ¿mate o café? Termino de arreglarme. Agarro todo. Me subo al auto. Tengo que salir si o si, antes de las 9:20 para llegar tranquila. Manejo hasta LCI. Clase de grammar, recreo, clase de listening and speaking, recreo para comer algo, clase de reading, me voy. Subo al auto, le aviso a Jero que salí para allá. Llego Jero pregunta qué queres comer hoy. Vemos la heladera, pensamos, cocinamos, comemos. Dependiendo del clima y la cantidad de tarea, recorremos la ciudad o nos quedamos en la casa. Tipo 7hs vamos al gimnasio. Volvemos tipo 9 o 10. Cocinamos, cenamos y luego nos bañamos. Finalmente nos acostamos y ponemos cada uno sus alarmas para el día siguiente. 

  Obvio siempre hay algo para romper la rutina, algo divertido para hacer, pero bueno esa es la base. Ahora me voy, convencí a Jero de empezar a usar Groupon Houston y sacamos un descuento para ir a un restaurante. Si esto funciona bien, es el principio de muchos descuentos más!!! 

lunes, 20 de enero de 2014

Primer día de clases

   Primer día de clase. Jero me deja en instituto, veinte minutos antes. Es una casa antigua, remodelada y hecha un colegio. Cada habitación es un aula. Los pupitres en vez de ser cuadrados son triangulares. El black board, es white board y se escribe con marcador. Los pisos de alfombra. Las puertas de madera. Todo por fuera es de ladrillo.

  Como me sobra tiempo, subo las escaleras y voy al pequeño comedor. Tiene un par de mesas con sillas, y una mesada, con café, agua y té para que uno se sirva lo que quiera. Me siento sola en una mesa. Más allá hay dos brasileros, hablando portugués. Sentimiento de niña en primer grado, sin amigos, todo nuevo, otra vez. Miro el reloj sólo pasaron 5 minutos. ¿Qué voy a hacer 15 minutos? Doy otra vuelta, voy a conocer el baño. Vuelvo a la mesa. Me hago un café. Reloj: todavía faltan 10 minutos. Miro al rededor, nadie para charlar o tratar de esbozar alguna frase en inglés. Tirar un hello.. Ok, candy crush. Diez minutos más tarde, corro, estoy llegando tarde.

   Entro a la clase. Un turco, cinco árabes y yo. Me acuerdo de mi papá y sus jefes árabes. Pienso: acá deben haber aprendido inglés algunos de esos. ¿Porqué a mi me costó tanto la visa y todos estos vienen a quedarse a estudiar en la universidad? Tengo que replantearme si hice algo mal, y porqué me la dieron por tan poco tiempo. Se empiezan a presentar: ajsdaksd, mahahansn, abusdad, no puedo recordar un sólo nombre. Es imposible. Me presento. El profesor pronuncia mi nombre Agusshhhtina, me pregunta si lo dice bien. Le miento y le digo que sí. Pasa la clase, recreo. Algunos árabes a fumar, otros árabes charlan árabe entre ellos. El turco creo que se fue al baño. Pienso: bueno, ni una mina, no voy a tener amigas en mi clase. Trato de no mirar mi celular a ver si alguien me charla. Negativo. El tema no es que sean hombres, sino que son árabes de Arabia Saudita. Nunca tuvieron contacto con mujeres que no sean familiares. Nunca le vieron el pelo a una mujer (y yo tengo el pelo larguisimo). Nunca le vieron el brazo a una mujer, y yo entré en calor y ya estoy en remera. Vienen por el sueño americano? No sé, por ahora no demuestran su interés en interacturar con las mujeres.

  Pasan las otras clases que tengo. Otra vez presentación, charlar un poco, decir de donde sos, tu nombre, cuál es tu hobbie (siempre hay que inventar algo, nadie tiene hobbies en el siglo 21). Recreo nuevamente. Me río con los árebes de la imposibilidad de recordar sus nombres. La charla dura menos de un minutos. Me vuelvo a quedar sola lo que queda del recreo.

  Tengo la última clase. Es el mismo proferor que el de la primera. Nos hace leer un poco. Nos cuenta como nos vamos a manejar. Termina la clase, salgo corriendo. Jero me está esperando en la puerta. Subimos al auto. Le confieso a Jero que nunca voy a tener amigos.




 I have a dream

  Hoy, tercer lunes de enero, en EEUU es feriado en conmemoración de Martin Luther King Jr.
  El mismo fue quien luego varias protestas logró que se considerara incostitucional la ley de segregación en EEUU y por otro lado, que se aprobara la ley de derechos civiles.

  Uno de sus discursos más conocidos es I have a Dream. Donde MLK Jr habló sobre su gran sueño: un país donde la gente negra y blaca puedan vivir armoniosamente e igualmente. Pero no sólo se refiere a la división más fuerte que había en EEUU en ese momento, sino también a la división religiosa y de todas etnias.

  El feriado de MLK me hace pensar sobre cuán lejos estamos de que el sueño sea completamente cierto. Ya sea en EEUU, como en otras partes del mundo. Pasaron más de 50 años y la diferencia es abismal, es una realidad. Hoy mis clases de inglés en EEUU tienen un 80% árabes, 10% alemanes y 10% yo, cosa que era impensada. El tema está no sólo en los papeles, en los derechos, sino en el accionar diario y en lo que sucede en el choque cultural. Cuando entrás a la clase, ves todos árabes y pensás no voy a tener un amigos. Cuando vas al supermercado chino, le ves la uña larga y pensás que sucio. Cuando estás en la calle, ves a lo lejos un nigeriano vendiendo collares y cruzas de vereda. A veces hasta parece natural, te sale solo. Y creo que lo principal que hay que hacer es desnaturalizarlo. Cuando MLK empezó con todas sus protestas, no sólo era natural sino que era por ley: los negros debían viajar en el colectivo parados, mientras los blancos podían sentarse. Cincuenta años después, con un ábal legal, se trata de replantearnos lo que hacemos día a día.



 ¿Feriado? ¿Kristina? WTF?

  El Feriado, aparte de inspirarme en pensamientos igualistas, me hizo recordar a nuestra querida presidenta y los 40 mil feriados al año que tenemos. Es increíble como en EEUU en un día tan importante como hoy sólo los colegios, bancos y el correo están oficialmente cerrados. Todas las empresas privadas, en su mayoría, trabajan.  No quiero despertar comentarios como este es un feriado en serio, o cosas así porque en argentina obviamente también tenemos feriados que valen realmente la pena y conmemoran cosas que son importantes para nuestro país. El tema son los inventados como el día de la solemnidad, que no creo que nadie sabe todavía de que se trata.


jueves, 16 de enero de 2014

Aprendiendo a manejar en EEUU

   Siempre supe que para poder moverme en Houston iba a tener que manejar. Jero me había dicho que teníamos la camioneta de su primo. En Argentina recuerdo que pensaba: camioneta? manejar? Obvio!

   Cuando Jero me vino a buscar al aeropuerto y vi la camioneta, me di cuenta que era una CAMIONETA de verdad, que obviamente era automática y que en Houston hay más autopistas que en los supersónicos. -Cada vez que paso por esos cruces que hacen las autopistas me hacen acordar  a los supersónicos, cuando el papá iba al trabajo. Creo que voy a tener 50 años y cuando pase por esos puentes, lo voy a seguir pensando. Lo peor es que en mi mente, canto la canción de los picapiedras, porque nunca supe la de los supersónicos. -

   La CAMIONETA es realmente grande. Estuve una semana para animarme a subirme a dar una vuelta a la manzana. Y tres días más, tomar la decisión de manejar un par de cuadras hasta el supermercado. Finalmente luego de quince días, este domingo, logré manejar desde Memorial Park hasta la casa. Tuve que ir por una avenida, subir a una autopista y luego bajar (creo que bajar es lo más difícil). Lo más divertido de todo es que Jero me filmó en el viaje, es genial la cara que tengo manejando y cómo pienso ocho veces antes de cambiarme de carril. También es genial la cara de Jero aguantandose corregirme cada movimiento que hago. Tengo que editarlo, porque si bien no estábamos tan lejos tardé una media hora en volver a la casa y bueno, sería bastante aburrido.  

   El 90% de los argentinos dijo o pensó alguna vez: Esto en otros países no pasa. Manejás y todos respetan las leyes de tránsito. Yo puedo decir, después de una semana de manejar la CAMIONETA, que acá también manejan mal. No sé que tal lo harán en Suiza, pero: hablar por celular, pisar la senda peatonal, frenar sin poner la luz, tirarle el auto al del lado, llevar una camioneta llena de sillas atadas sólo con una soga, no respetar la máxima velocidad y demás infracciones, son cosas universales.

   La única diferencia que encontré es la puteada. En argentina, habrán visto alguna vez a la vieja que putea al conductor que dejó su camioneta sobre la línea peatonal y no la deja cruzar, o habrán escuchado la puteada de un conductor al otro ajusticiando y marcando lo que hizo mal. Acá en Houston, pocas veces se ve una puteada o alguien que ajusticie. Las boludeces se hacen igual, simplemente tenés que estar atento a evitarlas y después de eso la frustración de no poder usar tu bocina para putear al que la cometió. 

   Otra cosa que me vuelve bastante loca, es que haya tantas posibilidades de doblar sin que un semáforo medie entre los autos. En casi todas las esquinas podes doblar a la derecha, siempre y cuando no vengan los autos. En varias cuadras tenés una dársena para doblar a la izquierda, siempre y cuando no vengan los autos. Hay un millón de salidas de parkings de todos los negocios en casi todas las calles. Cada vez que veo un auto asomarse de un parking pienso: ¿cómo se que no va a salir ahora y me va a chocar? O sea, uno no tiene porqué confiar ciegamente en el boludo que viene charlando por su celular sobre que hicieron anoche, y mientras tanto decide cuando es prudente salir del parking? Claramente se trata de rezar y esperar que el siempre y cuando no vengan los autos, sea bien aplicado.



El primer viaje


   Lunes. 9:15 salgo por primera vez sola. Me siento en el auto, pienso: ¿pongo la música o tengo la necesidad de ir en silencio? No podés estar pensando en esto, es como masticar y cruzar la calle. Pongo la música. Despacito por las dudas. Arranco. Paso de parking a drive. Suelto el freno y lentamente piso el acelerador. Voy hasta la esquina. Doblo a la derecha. Tomo la avenida. Voy derecho, no tengo que pasar los 35 o me va a parar la policía y todo lo que los inmigrantes no queremos. Estoy cantando. Veo la autopista. Paro de cantar. Doblo para subirme a la autopista. Bajo el volumen, la música ya no se escucha: llegó el momento, estoy sola, subiendo a la autopista!!! No vayas a menos de 50 y andá cambiando de carril, la voz de jero me acompaña. Cuando me subo tengo que cambiarme si o si 3 o 4 carriles a la izquierda, esto es para no meterme por uno de los caminos de los supersónicos que me lleva a Narnia. Mantengo ese carril paso Washington, Yale y finalmente me bajo en una que nunca me puedo acordar el nombre pero empieza con S. Sigo por esa con S. Luego de un túnel, un puente, pasar por las vías del tren, se transforma en una que se llama Montroose. Finalmente viene el restaurant Niko Nikos. Sigo derecho. Empiezan las universidades Católicas. Encuentro San Thomas y la calle Alabama. Doblo a la derecha. Sigo una cuadra (ah! no, eran dos). Doblo a la derecha. Veo los ladrillos de LCI. Respiro con tranquilidad.

   Sí lo logré. Estaciono a la vuelta, tengo toda la calle para mí y no hay posibilidades de rayar la camioneta. Apago todo, la luz, la radio - que está prendida al pedo - y el auto. Me bajo. Cierro la puerta. Llego a LCI, le aviso a Jero que estoy viva y le mando una foto del auto, para que sepa que está entero. 

La foto que le mandé a Jero - qué bien estacionado! -

   Luego de las clases, tengo que volver. Según Jero volver es lo mismo pero al revés. Empiezo a  manejar, para hacer todo al revés, de repente estoy en un lugar que no vi nunca, y me doy cuenta que no tengo idea como se vuelve!! Por suerte insistí a Jero y compramos dos mapas. Me freno en un Walgreens (una farmacia muy conocida) miro el mapa, ah! claro me pasé por dos cuadras y no doblé en Montrose. Vuelvo, encuentro Montrose, voy pasando las calles, pienso: ya voy a encontrar la autopista... veo el puente, el tunel, las vías del tren. Ya casi lo estoy logrando. Estoy muy contenta, pienso lo que le voy a decir a Jero cuando llegue, porque estoy entera y el auto también. Pienso que si pienso la estoy quemando y seguramente pase algo. No pienses más que va a salir bien, sino va a salir mal. Me empieza a dar miedo de nuevo, freno en otro Walgreens para ver el mapa. Sí, sigo bien, sólo me faltan dos cuadras y aparece la autopista. Llegué a la autopista.  Lo logré! Subo a la autopista, una publicidad de cerveza que reconozco: ok me subí para el lado correcto. Sigo, me bajo en Bingle, voy todo derecho por esa avenida, no tengo que superar las 35 millas, no tengo que pasar las 35, pero quiero llegar ya!! Doblo en Merlin, como el mago, doblo en la de la esquina y sigo todo de derecho. Estaciono sin chocar el auto del primo de Jero, y sí: lo logré! 



  Acá les dejo mi foto con la camioneta:

   


viernes, 10 de enero de 2014

Primer semana en Houston

  Hace más de diez días que llegué a Houston. Es una enorme ciudad, con miles de autopistas, donde el tránsito es muy pesado. Hay zonas para lo que quieras y completamente diversas. Hay restaurantes de cualquier cosa del mundo. Hay un supermercado que vende empanadas y sandwiches de milanesas. Hay mucha influencia mexicana, pero podés encontrar lugar para la cultura que quieras. Es una ciudad bastante impersonal. Googlee de todas maneras y hay muy pocas guías turísticas interesantes de Houston. Me compré dos mapas, estoy hace días tratando de entenderlos. Todavía no le encontré el gusto a Houston, pero tampoco le encontré la orientación así que no estoy muy preocupada. Diez días para no sé cuantas millas no son nada.

  Luego de una semana de colarme al gimnasio al que va toda la familia de jero, decidí anotarme y dejar de hacer la argentineada. La verdad es que estamos yendo todos los días y tiene cosas geniales para hacer, ni el megatlón o cualquier cadena de argentina es tan bueno. Tiene hasta dos canchas de squash adentro, dos de basquet y una de fútbol.

  Llegamos al gimnasio, Jero me deja sola con el representante del gimnasio, un enano: 50% músculo (toda la parte de arriba) y 50% palillo, las dos patitas. Mr músculo me habla todo en inglés, le sigo bastante lo que dice, me va haciendo varias preguntas y completando un formulario: hiciste algún deporte, qué te interesa hacer, y which are your goals on the gym?(es la mejor reproducción que puedo hacer hasta el momento de lo que me preguntó) Automáticamente pensé WTF, le repregunté y nuevamente con naturalidad repitió la pregunta ¿cuáles son tus metas o motivos por los que te anotás en el gimnasio? Le dije que era porque quería hacer algo, porque tenía tiempo libre. Me miró bastante raro. Seguro esperaba algo más musculoso o tonificante como respuesta.

   Mr músculo no fue el único que me preguntó acerca de mis goals. La personal trainner con quien tuve obligadamente una clase al día siguiente volvió a hacer la tenebrosa pregunta. ¿Cúal es mi meta?

   ¿Se supone que todos los que se anotan en el gimnasio tiene una meta? No creo que todos tengamos tan en claro 100% y para poner en una oración nuestra metas, y contarlas en otros idiomas a cualquiera que se nos presente. Ya sé, siempre está la chance de mentirle al que tenés enfrente. Pero bueno, yo soy de ese tipo de personas que siempre quiere decir la respuesta más acerada a la realidad posible.

  Ahora que pasa con las gorditas yankees que se anotan en el gimnasio. Le harán la pregunta o asumirán por ellas? Y si le hacen la pregunta, tienen a su favor el saber el idioma.... pero creo que necesitan la presencia de un psicólogo para que la pobre gorda le diga al mr músculo quiero bajar los kilitos que tengo encima.

  Por suerte no tengo que lidiar más con las metas deportivas, ya pasé las admisiones y las charlas incómodas del gimnasi; ahora el tema es la pregunta incómoda a la que todos los extranjeros están obligados a responder cuando hacen sus introducciones con cualquier persona: Qué es lo que te trajo a Houston (o la ciudad donde uno esté)? Es super lógica la pregunta, pero las respuestas son tan largas y confusas para encima hacerlas en otro idioma que no sean el nativo, que para mí todos tendemos a decir una versión reducida y fácil de la realidad. En mi caso es una conjunción de tantas cosas que siempre tengo que recurrir a la mentira nuevamente: aprender inglés y porqué está la familia de mi novio.

  Aquellos que preguntan, van a estar más o menos contentos con cualquiera de nuestras respuestas. Nunca esperan algo super completo o que le contemos nuestra vida entera. Pero creo que el mayor tema está en que a uno estas preguntas les quedan dando vueltas. Y cuando terminas de hacer la clase de spinning, te vas a bañar, y te ponés a pensar che, y porqué me anoté? porqué estoy en Houston? Y terminas en cosas como: ¿porqué estoy haciendo un blog?

  Realmente no tengo 100% en claro todas estas respuestas, así que lo iré averiguando durante el resto del viaje. Quedan varios meses por delante, no sé exactamente cuántos, pero siento que va haber tiempo para todo.